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 Las escrituras, sin excepción, invitan al hombre a vivir y a actuar como Dios y no como esclavo. Si lo hace, entonces cada uno de sus actos se convertirá en acto virtuoso y no será mera acción hecha con la vista fija en los beneficios que de ellos puedan derivarse. Las cadenas de la esclavitud no pueden desecharse por un mero cambio del tipo de actividad. Pueden evitarse sólo cambiando su percepción, su identificación de cuerpo material a Cuerpo Divino, su concepto de sí mismos, (le criaturas a Creador. Las cualidades morales se fortalecerán también gracias a esa convicción. Algunas personas creen que ser empleado es una esclavitud, mientras que estar sentado en la casa, sin hacer nada es libertad. Este es un signo de falta de inteligencia. Cuando están empleados en un trabajo, deben obedecer a su superior.
¿Pero pueden evitarse las compulsiones originadas por las relaciones humanas en la casa? Incluso cuando se hallan en compañía de amigos, ¿pueden evitar la necesidad de actuar de acuerdo con sus preferencias? Uno tampoco puede librarse de la necesidad de velar por su propio cuerpo, o hacer ciertas concesiones por su propia comodidad. ¿Cómo pretender entonces que el hombre pueda sentirse libre, mientras está metido en la celda de la prisión? Toda vida es una prisión, sea cual fuere la diferencia entre un tipo de sentencia u otro y será así mientras que la actitud de identificar el 'yo' con el cuerpo predomine. Sankara comentó una vez esta tendencia en la siguiente forma "El egoísmo basado en la identificación corporal es lo que se llama infierno". El egoísmo de esa índole, no es sino otra variedad de conducta opuesta a la Divinidad. ¿Existe alguien capaz de quitar todas las espinas y guijarros de la faz terrestre? La única forma de evitarlos es el uso del calzado, Lo mismo sucede con la filosofía de los Vedas.
Con la visión fija en la Verdad o la Realidad, con fe absoluta en Dios, que es vuestra propia naturaleza esencial, pueden trascender la necesidad de transformar el mundo externo, tratando de acomodarlo a vuestro ideal de felicidad, y en esa forma la virtud de la Suprema Verdad puede ser alcanzada. Aquel que pisotea su propio egoísmo y declara con plena convicción: "Yo no soy el esclavo de este cuerpo que reúne todas las ataduras. El cuerpo es mi servidor. Yo soy el amo que manipula todo, soy la manifestación esencial de la libertad", esa persona se puede considerar liberada. Todos los códigos de conducta y todas las categorías de deberes deben cooperar en este proceso de destrucción del ego; no deben contribuir a promoverlo, ni a su proliferación. Ese es el camino hacia la libertad. Si una persona opina que su vida en casa de su hijo es miserable, razón por la cual se va a vivir con su hija, con ello no ha contribuido a adquirir libertad. Solamente halló una forma para nutrir su egoísmo. Esa búsqueda de felicidad sensual no puede elevarse a la categoría de “virtud". Después de todo, ¿para qué es un hogar? Este debe ser el escenario donde uno se deleita en la dicha de contemplar a Dios, el lugar que nos da la oportunidad de meditar sobre Dios, sin ser interrumpidos. Aunque todo lo demás se ignore, esto jamás debe ser olvidado. La verdadera obligación, la verdadera virtud del individuo consiste en gustar la dicha de fundirse en lo Absoluto y llegar a la verdadera Liberación. Una persona que haya alcanzado ese estado, jamás puede ser atada, aunque la pongan en la más tenebrosa de las prisiones. Por otro lado, para una persona esclava del cuerpo hasta una brizna de hierba puede constituir un instrumento de muerte. La verdadera virtud es estar inmerso en la Bienaventuranza del Alma, la Visión Interna, la fe inquebrantable en la identidad de nuestra propia naturaleza con lo Absoluto y la comprensión de que todo esto es su manifestación. Estas cuatro convicciones constituyen los preceptos de la auténtica virtud.
En esta existencia física como individuos particulares, estos cuatro deberes son designados, para conveniencia de la práctica: VERDAD, PAZ, AMOR Y AUSENCIA DE TODA VIOLENCIA, y deben estar saturados con la virtud interna de la Realidad Espiritual, para que los individuos particularizados, que son esencialmente personificaciones de lo Absoluto, puedan ponerlos en práctica en la vida diaria. La manera de practicar el camino de la virtud, ahora como en el pasado, consiste en traducir estos elevados principios en cada acto y pensamiento. La Verdad, la Paz, el Amor, la No-violencia y la Ecuanimidad de hoy, constituyen la inmersión ininterrumpida en el Alma, la Visión fija en la Verdad Interior, la Contemplación de la Real y Verdadera Naturaleza de Uno y el Conocimiento de que todo es Dios, el Uno y el Único. Esta dualidad, lo Fundamental y lo Derivado, deben ser coordinados y armonizados. Sólo entonces se puede hablar de virtud espiritual. Bhagavan Sri Sathya Sai BabaDharma Vahini
La virtud no puede ser restringida a ninguna sociedad o nación en particular, pues está estrechamente vinculada con el destino de todo el mundo viviente. Es una llama de luz que jamás puede ser extinguida. No tiene igual en cuanto a su acción benéfica. Krishna le enseñó el Bhagavad Gita a Arjuna. (Arjuna fue el legendario arquero del gran poema épico de la India, el Mahabharata. Durante la batalla decisiva, poco antes de comenzar la lucha, Krishna, la Encarnación de la época, le enseñó a Arjuna el camino de la acción desinteresada. Le encomendó actuar por deber de estado y no por los frutos que la acción pudiera producir. Le describió la eficacia de la acción sin egoísmo como camino de la verdadera renunciación.) Pero, la verdad es que su intención fue cantar su inmortal enseñanza para beneficio de la humanidad entera. Arjuna fue un simple pretexto. Esa misma canción divina es el instrumento que corrige a toda la humanidad hoy en día. Ella no se dirige a clase social alguna, religión o nación en particular. Es el aliento de los seres humanos en el mundo. La virtud se expresa en una variedad de formas, que son conocidas a veces, para las personas que la codificaron; a veces para el grupo que se ajustó a ella; y a veces para la etapa de la vida para la cual es apropiada, como por ejemplo cuando el hombre cumple el rol de jefe de familia, etc. Sin embargo, todas ellas son detalles prácticos subsidiarios, que no constituyen la Norma Fundamental de la que yo estoy hablándoles. Yo les estoy hablando de la Virtud Divina; las virtudes u obligaciones de la vida práctica se refieren a obligaciones de índole material, a cosas temporales, problemas y necesidades físicos, la relación pasajera del ser humano con el inundo objetivo. El instrumento mismo de esas reglas de conducta, el cuerpo humano, es impermanente, Entonces, ¿cómo pueden ser eternas esas virtudes? ¿Puede su carácter intrínseco llamarse verdadero? Lo Eterno no puede ser expresado por lo transitorio, lo evanescente. La Verdad (imperecedera) no puede expresarse como falsedad (cambiante, pasajera). La Luz no puede emanar de la oscuridad. Lo Eterno sólo puede surgir de lo Eterno; la Verdad sólo puede emanar de la Verdad. Por lo tanto los códigos objetivos de moralidad, que se refieren a actividades mundanas y a la vida cotidiana, aunque tengan importancia en sus esferas particulares, deben ser ejecutados con el pleno conocimiento y conciencia de la Virtud Espiritual Básica e Interior. Solamente entonces los impulsos internos y externos pueden cooperar, y dar como fruto la bienaventuranza de un progreso armonioso. Si en las actividades diarias ustedes ponen en práctica los verdaderos valores de la Virtud Eterna, si las acciones están cargadas de Amor Divino, entonces se verá también cumplido el deber hacia la Realidad interna, la Virtud Divina. Debemos edificar nuestras vidas sobre las bases del Morador Eterno, el Alma que es la causa original. Entonces nuestro progreso estará asegurado. "Convertir a Dios en piedra"; ¡ésta es la tarea que se está llevando a cabo en la actualidad) ¡Cómo podría este esfuerzo conducir a la Verdad, cuando la tarea auténtica es ver a Dios en la roca! Primero hay que meditar en la Forma de la Divinidad hasta que esa Forma se haya impreso en la conciencia. Luego esa Forma debe concebirse dentro de la piedra y la piedra debe ser olvidada en el proceso, transformándola finalmente en Dios. Similarmente debernos estampar en la conciencia la Virtud básica; el hecho fundamental, que el Alma es la única Verdadera Entidad que existe. Entonces, llenos de esa fe y esa Visión, ustedes deben tratar con el mundo tangible de objetos multiformes, sus atractivos y sus trampas. El Ideal sólo puede ser realizado en esa forma. Si esto se hace, no hay peligro de diluir el Sentido Auténtico, o hacer que la Virtud Espiritual o Divino pierda su brillo en el proceso. ¿Qué sucede cuando se adora una piedra como si fuese Dios? El Ente Ilimitado, El Omnipresente, El que es Inmanente en todo, La Entidad Absoluta se visualiza en lo Particular, en lo Concreto. De la misma manera la Virtud que es universal, equitativa y libre, puede ser identificada en cada acción concreta. No os dejéis perder por ideas que niegan esta posibilidad. ¿No llevan acaso a cabo muchas cosas difíciles que no hacen sino aumentar vuestra ansiedad y el temor? Si el ser humano es prudente y sensato, ¿no puede emprender algo mucho más valioso, que le conferirá paz mental, en vez de obcecarse en estos actos de difícil ejecución? Vuestra herencia os da derecho a la libertad, y no a ser esclavos. Solamente cuando ustedes dirigen sus pasos a lo largo del Sendero iluminado por la Virtud Universal libre de apegos, es cuando llegan a ser verdaderamente libres; si se desvían de la Luz, se convierten en esclavos y quedan aprisionados. Algunos tendrán dudas al respecto. Dirán: ¿cómo puede una virtud básica, que pone límites a pensamientos y palabras, que reglamenta y controla, conferirle libertad a una persona?'. 'Libertad' es el nombre que ustedes le dan a un cierto tipo de esclavitud; la verdadera libertad se logra solamente cuando la ilusión, el engaño y la ignorancia están ausentes, cuando no hay identificación con el cuerpo y los sentidos, y cuando dejan de ser esclavizados por el mundo tangible. Las personas que han escapado a esa servidumbre y han logrado libertad en el verdadero sentido de la palabra, son muy pocas. El apego está presente en cada acto realizado con la conciencia del cuerpo. Cuando se piensa que el cuerpo es el verdadero YO, el ser humano se convierte en juguete de los órganos de los sentidos. Solamente aquellos que han escapado a este destino son libres. Esa "libertad" es la condición ideal a la que lleva el ejercicio de la virtud. Todo aquel que se dedica de lleno a la actividad de vivir, con esa condición mental constante, puede verse liberado, puede llegar a ser un Hombre Libre. ¡Solamente porque os amarráis, os veis atados y os alejáis del sendero de la Virtud! Siempre fue y será así. Nadie puede ataros, lo hacéis vosotros mismos. Si la fe en la Omnipresencia de Dios arraiga profundamente en la conciencia, estaréis conscientes de que El es vuestro verdadero Yo y que nada, ni nadie, puede ataros. Para que esa fe pueda crecer, deben captar con firmeza la beatitud del Alma que mora en el interior. La realidad del Alma es como el lecho de roca del río (le la vida humana. La sabiduría incontrovertible es la que trasciende los caprichos mentales. Sin este fundamento el hombre se convierte en víctima de dudas, desesperanza e ilusión. La doncella de la virtud no desposará a seres variables e inconsistentes. Por lo tanto deben esforzarse primero para llegar a ser Libres. Vale decir, como condición preliminar de una vida provechosa, cultiven la fe en el Alma que es el fondo de vuestra personalidad y luego aprendan a practicar las disciplinas necesarias que les permitan llegar a ese fondo. Cuando hayan adquirido esa calificación, pueden dedicarse de lleno a las actividades mundanas, siguiendo las obligaciones prescritas para su reglamentación. Entonces pueden convertirse en individuos de moralidad, en hombres virtuosos. Aquellos que creen que el mundo tangible de objetos constituye la totalidad de la vida, y que confunden el cuerpo con el “Yo”, llevan vidas disipadas, vidas tan desprovistas de significado como los que convierten a Dios en una piedra. Convertir la piedra en Dios es tarea mucho más sagrada y saludable. Similarmente, tratar de discernir la virtud espiritual en cada uno de nuestros actos transforma los actos mismos en adoración, los eleva a la categoría de ritual y los priva del poder que tienen de esclavizarnos continuamente. Si las obligaciones de la vida mundana se ejercen sin tomar en cuenta la virtud eterna, equivale tal actitud a una verdadera profanación, como convertir a Dios en piedra. La moralidad mundana carente de virtud eterna, así como la virtud eterna ignorante de la moralidad seglar son igualmente infructuosas. Ambos códigos de moralidad están intrínsecamente unidos y deben ser tomados en cuenta en esa forma. El oficial mayor no puede dispensar del trabajo al peón, así como el peón necesita la ayuda del oficial. ¿Quién puede entonces llamarse ligado y quién calificarse de libre? Ambos están sujetos a su deseo de estar felices y cómodos. Hasta tanto no se haya reconocido el secreto fundamental del Alma, la condición de servidumbre externa persiste. Cuando la espiritualidad interna se ha realizado, la carga servil de los sentidos y del mundo tangible disminuirá. En esa etapa se fundirá el código de conducta del mundo objetivo con el código de obligaciones hacia la Divinidad interna y así, todos los impulsos comenzarán a cooperar armoniosamente. Dharma Vahini, cap.II Bhagavan Sri Sathya Sai Baba

 "Sacrifiquen la ignorancia y el
egoísmo en el altar de la sabiduría e instalen la virtud en su lugar";
éste es el Mensaje de los Vedas. Cada acto desinteresado aislado que prepara el
terreno para la fusión del Alma individual con el Alma Universal, que expande
la visión, permitiendo la percepción de la presencia de la Conciencia Absoluta
inmanente en todo lugar, constituye un acto imbuido de virtud. Cada uno de
tales actos es un diminuto riachuelo que va a sumarse al río de la santidad,
que corre hacia el océano del Conocimiento Absoluto. Todos vuestros actos y
actividades son rituales en la adoración del Alma Suprema que llena el
Universo. Cualquier cosa que se haga con una actitud de dedicación y entrega es
un componente de la virtud que conduce a la Realización. La estrategia del modo
de vida en Bharat (la India, tierra que tiene apego al Señor), está orientada
hacia la santificación de cada movimiento y cada palabra, pensamiento y acción,
convirtiéndolos a todos ellos en un paso más hacia esa Realización.
Ustedes deben comprender las acciones
virtuosas de antaño buscando captar su sentido simbólico. El campo espiritual
contiene muchos términos técnicos, que tienen su propia y especial connotación.
Estos deben ser claramente comprendidos, para que ustedes puedan captar
correctamente las enseñanzas de las Escrituras. Tronemos un ejemplo. En tiempos
antiguos la gente solía celebrar ofrendas, y en ellas se sacrificaban animales.
Pero el animal es solamente un símbolo. No era la bestia la que había que
despedazar. ¡El animal lleva de por sí una vida de sacrificio, y no tiene
necesidad alguna de que el hombre tenga que finiquitar su vida en un altar de
sacrificios! El animal que debe ser inmolado y ofrendado es diferente; en el
vocabulario espiritual, animal significa "conciencia corporal", la
"conciencia del ego"; y esto es lo que debe ser sacrificado. El Señor
es conocido como el Guardián del ganado o el Pastor que vela por todas las
Almas individuales, El que tiene el control sobre la naturaleza animal del
hombre. El cuidar a las vacas es el juego simbólico de Krishna (así como vemos
a Cristo cuidando a las ovejas como buen Pastor), que indica Su Misión de velar
por los individuos.
Las Escrituras poseen profundos
significados internos. El propósito del Dharma (virtud, moralidad, rectitud) es
lograr que el individuo cese en sus apegos a la naturaleza exterior, y a la
ilusión que ello produce, y que llegue a darse cuenta de su Realidad, o dicho
de otra manera, que deje de considerar real lo que ahora considera como tal (lo
tangible, el inundo objetivo), para que pueda percibir la revelación de su
verdadera identidad.
Estos significados deben ser captados
tanto por los jóvenes como por los ancianos. Tómese como ejemplo el templo de
Shiva (Shiva es la tercera persona de la Trinidad Hindú; su función, como la
del Espíritu Santo, es iluminar, conferir sabiduría, destruir la ilusión del
mundo, transmutar lo humano en divino). Justo enfrente del Ídolo de Shiva
tenemos la imagen de Nandi, el Toro. Se dice que el Toro Sagrado es el vehículo
que utiliza Shiva para desplazarse, y es por esa razón que Nandi está en el
templo de Shiva. Pero, a decir verdad, el toro o vacuno representa al
individuo, al hombre, a la "divinidad encarnada"; mientras que el
"Lingam", el símbolo ovoidal de Shiva, que no llene comienzo ni fin,
representa el Eterno Principio Divino. "Nadie debe pasar entre el Toro y
el Símbolo de Shiva, entre el individuo y su Divinidad", es lo que se
dice, pues deben fundirse en uno. Shiva debe visualizarse o contemplarse entre
los dos cuernos de Nandi (el Toro), dicen. La gente, cuando se le pregunta el
porqué de este precepto, contesta: "Bueno, es más sagrado que otras formas
de contemplar el "Lingam". Pero el verdadero significado profundo es
éste: "Debes ver la Divinidad en el individuo El toro y su Pastor son uno.
Al final, en la fusión se convierte en "Divino Pastor". Todas estas
explicaciones se refieren a la misma entidad. Cuando el individuo se halla
preso de sus deseos egocéntricos se designa como "Nandi" o el Toro.
Cuando se libera, se convierte en Dios o en el Divino Pastor, el que guía a los
demás. ("Yo y mi Padre somos UNO", dijo Cristo. N, del T.) Cuando el
individuo finalmente se convierte en Divino Pastor, en Divinidad encarnada, se
lo adora y con justa razón. Cuando el animal del egoísmo es ofrendado al Divino
Pastor, al Señor de las Almas, y cuando el individuo desecha su identidad
separada, es cuando se efectúa el verdadero sacrificio. Este significado ha
caído ahora en el olvido.
Hasta tal punto han cambiado hoy en
día estos actos simbólicos que se han vuelto irreconocibles. las prácticas de
la actualidad y los principios de ayer se han distanciado enormemente. Hasta el
más insignificante detalle de la vida ordinaria debe estar inspirado en los
elevados ideales de la bienaventuranza espiritual. En esta forma hasta la gente
más simple puede ser guiada gradualmente hacia la meta. Cuando uno no discierne
el proceso y propósito de cada acción, pero sigue repitiéndola ciegamente, ello
se convierte en una versión ridícula y fosilizada. Por eso Prahlada dijo:
"Como es difícil destruir el egoísmo, el hombre halla más fácil destruir a
un pobre e inocente animal como sustituto. Sacrificar animales es señal de
ignorancia y abulia; contentarse con ese sacrificio es dejarse llevar por la
esclavitud de los sentidos. El sacrificio puro consiste en ofrendar el animal
del egoísmo; ésa es la ofrenda de pureza, ése es el camino divino hacia la
Liberación". Prahlada era hijo de un rey malvado, que embriagado de su
poder y riqueza negó la existencia de Dios. El rey quiso obligar a su hijo a
negar a Dios públicamente, pero como Prahlada rehusó, lo hizo someterse a toda
clase de torturas. Prahlada, que tenia seis años a la sazón, vivía imbuido de
Dios y ni siquiera sintió las torturas, pues seguía cantando el nombre de
Vishnu, su deidad favorita. Cuando finalmente su padre le preguntó con sorna en
público, dónde estaba Dios, insistiendo que se lo mostrase, Prahlada le
contestó que Dios estaba en todo lugar, hasta en una columna. Dicho esto,
golpeó la columna con su puño y de ella surgió, rugiendo ferozmente, la
encarnación de Vishnu, medio hombre y medio león y despedazó al cruel monarca.
Prahlada reinó virtuosamente por muchos años, después de la muerte de su padre
ateo.
¡Así se ha convertido en la
actualidad la meta elevada y sagrada de antaño en objeto de la necedad!
Gradualmente cada uno de los rituales antiguos, repletos de profundo
significado, se han visto invadidos por la maleza de la ignorancia y se han
tergiversado más allá de toda posibilidad de reconocimiento. Han brotado romas
confusas en todas direcciones. Ahora no es posible desarraigar el árbol y
plantar uno nuevo. Por lo tanto hay que podarlo y enderezarlo para que vuelva a
crecer recio y sano. La meta más elevada debe ser recordada en todo momento y
hay que evitar rebajarla a niveles inferiores como lo material y la
superstición.
Dharma Vahini, capítulo 1 Bhagavan Sri Sathya Sai Baba
En los Vedas se hacía referencia al
Señor corno la "Personificación de la Virtud"; mientras que Buda lo
llamó "Suprema Sabiduría", Durante aquellos días en que Buda vivió,
nadie se atrevía a pronunciar la palabra "Veda'; corno sucedió en los
tiempos del demonio llamado Somaka, en que se perseguía sin misericordia a los
que practicaban o enseñaban los Vedas, razón por la cual nadie se atrevía a
nombrarlos; aunque como sobrevenía el temor de morir, ese comportamiento podía
ser excusado. Pese al inminente peligro, Buda rebosaba reverencia por los
Vedas, estaba siempre lleno de Dios. ¡Muchos dicen que Buda era ateo! Pero si
Buda era ateo, ¿quién merece entonces ser designado creyente? La vida entera de
Buda es un relato ininterrumpido de virtud suprema. Otro gran maestro de
filosofía y moral, Sankara (el principal exponente del concepto de la filosofía
no dualista) es criticado por algunos que dicen que Sankara se oponía al
sendero de la actividad virtuosa. Pero Sankara negaba solamente la eficacia de
la actividad virtuosa, cuando ésta se efectuaba exclusivamente con el fin de
satisfacer un deseo. Sankara fue, sin lugar a duda, un Gran Maestro que
enfatizó la importancia de la actividad virtuosa, y que recalcó la importancia
del esfuerzo motivado por la comprensión de la Verdad básica.
El modo que empleó Sankara para
practicar la virtud e insistir en el cumplimiento de las obligaciones impuestas
por las diversas actividades humanas, teniendo presente la Verdad esencial de
la vida y la fe de Buda en la esencia de los Vedas, solamente puede ser
apreciado por aquellas personas que han adquirido una visión superior. Los que
no poseen esa visión, se confunden en una maraña de interpretaciones. Es que
para escalar cierta altura se necesita una escalera de altura similar.
Aquel que domine su egoísmo, sus
deseos egocéntricos, el que destruya sus sentimientos e impulsos bestiales y
deseche la tendencia natural de considerar el cuerpo como su "yo",
como su "Ser", está ciertamente en el sendero de la virtud. Tal
persona sabe que la meta de toda moralidad es la unión, o el fundirse de la ola
con el mar, la fusión o absorción del "yo" individual en el “Yo”
Universal, la inmersión del ser en el Ser Superior.
En todas las actividades mundanas
deben cuidar de no herir los cánones del decoro y de la bondad; no deben
contradecir a los impulsos de la Voz Interior y deben estar preparados en todo
momento a respetar los dictados apropiados de la conciencia; deben cuidar sus
pasos para no obstruir el camino de los demás; siempre -deben estar alertas
para descubrir la Verdad oculta detrás de toda esta variedad resplandeciente.
Esta es la suma total de los deberes humanos, éstas son las virtudes humanas
por excelencia. Este es vuestro Dharma (la Acción Correcta). El fuego abrasador
de la sabiduría, que los convence al fin de que "todo esto es Dios",
convertirá en ceniza todo rastro de vuestro egoísmo y apegos mundanos. Ustedes
deben llegar a embeberse con el néctar de la Unión con Dios; ésta es la última
meta de la virtud y de toda actividad humana inspirada por esa virtud. Dharma Vahini capítulo 1 Bhagavan Sri Sathya Sai Baba

El ser humano debe llevar una vida
correcta y dedicarse empeñosamente a practicar siempre todas las virtudes
humanas, para que pueda vivir en Paz y para que el mundo pueda también gozar de
Paz. Los hombres no pueden obtener Paz verdadera, ni pueden lograr la gracia de
Dios por ningún otro medio que no sea viviendo una vida virtuosa.
La moralidad y la virtud (Dharma), son los fundamentos para el bienestar de la 0humanidad; ellos
constituyen la Verdad que se mantiene incólume a través de todos los tiempos. Cuando la Rectitud y la virtud no logran
transmutar la vida humana, el mundo se ve afligido por la agonía y el temor
atormentado por turbulentas alteraciones. Cuando el resplandor luminoso de la
virtud deja de alumbrar las relaciones entre los seres humanos, la sociedad
entera se ve envuelta en la noche del dolor.
Dios es la encarnación del Dharma: Su
gracia se logra practicando una vida virtuosa. El Hacedor está siempre
alimentando la virtud y la moralidad en el mundo. El está permanentemente
estableciendo la virtud; puesto que El, de hecho, es Virtud. Las sagradas
escrituras proclaman a grandes voces la gloria de la virtud.
Las escrituras de
las diferentes religiones se han expresado detalladamente respecto de las
virtudes humanas, en el lenguaje que es familiar a sus respectivos adeptos. Es
el deber primordial de todo ser humano, en cualquier lugar y en toda época,
rendir homenaje al dulce Señor del Dharma, la Personificación de la Rectitud.
La corriente de actividad dhármica, virtuosa y moral, jamás debe secarse;
cuando sus frescas aguas cesan de fluir sobreviene el desastre en forma
irremediable. La humanidad ha alcanzado su presente condición tan sólo porque
la virtud, como un río subterráneo, fluye sin ser vista bajo la superficie,
alimentando las raíces y los manantiales. No solamente la humanidad, sino hasta
bestias y aves tienen que atenerse a la virtud para poder ser felices y
sobrevivir con alegría.
Por todas estas razones, es
imperativo que las aguas de la virtud se mantengan circulando, fluyendo en
¡orina perpetua y abundante para que el mundo pueda gozar de felicidad.
Actualmente, el desastre danza alocadamente sobre el escenario del mundo,
porque la Rectitud se Ira descuidado y ya no se cree en los preceptos
fundamentales de la vida virtuosa. Por lo tanto el hombre debe comprender
claramente la esencia de la virtud. ¿Qué se entiende por Dharma (virtud,
moralidad, rectitud)? ¿Qué es la esencia del Dharma? ¿Puede el hombre común
llevar una vida dichosa y segura si se atiene a los dictados del Dharma? Estas
dudas confunden la mente de los humanos en el curso de sus vidas. Es
indispensable y muy urgente resolverlas.
En cuanto se habla de virtud,
moralidad y deber el hombre ordinario lo toma en algunos de los siguientes
sentidos: dar limosna, dar alojamiento a los peregrinos, alimentar a los pobres,
adherirse a las normas tradicionales de una profesión, poseer un carácter que
respeta las leyes, discernir entre el bien y el mal, seguir los dictados de la
propia naturaleza y los caprichos de la mente, la fruición de deseos, y así
sucesivamente.
Por supuesto que hace ya mucho tiempo
que el rostro puro de la virtud fue mancillado de tal modo que se ha hecho
irreconocible. Las hermosas praderas y arboledas se ven invadidas por la maleza
y el descuido y luego se vuelven campo inhóspito y jungla salvaje. Los
frondosos árboles son cortados por obra de personas codiciosas y el paisaje
cambia de aspecto hasta volverse irreconocible. Con el pasar del tiempo la
gente se acostumbra al nuevo estado de cosas y ya no notan la transformación y
la decadencia. Esto es precisamente lo que ha sucedido en el caso de la virtud.
Todo ser humano tiene que
familiarizarse con los rasgos principales de la virtud, tal como lo explican
los Vedas, las escrituras más antiguas de la humanidad, cuyo ancestro desciende
directamente de la palabra del Supremo Hacedor. Estas y otras escrituras
sagradas, mal interpretadas por inteligencias incompetentes, abrumadas por las
emociones desenfrenadas y un razonamiento impuro, han sido groseramente
diluidas y su gloria se ha desfigurado atrozmente. Así como las gotas de lluvia
caen del cielo claro y azul, contaminándose y cambiando de color al contacto
con la tierra, de la misma manera, el mensaje inmaculado de los antiguos
visionarios, el ejemplo de sus esplendorosas obras, tanto como el ejemplo de
sus acciones inmaculadas, se han convertido en una caricatura deforme de su
original grandeza, debido a la tergiversación de seudo eruditos e intérpretes
incultos.
Muchos libros para niños contienen
ilustraciones que ayudan a explicar el texto, pero los lectores juveniles
dedican el tiempo a mirar las estampas, olvidando lo que éstas tratan de
aclarar. Similarmente los irreflexivos y los ignorantes comprenden mal los
rituales destinados a ilustrar las grandes verdades, y los llegan a tornar
corno si tuviesen validez independiente de éstas. Llegan a ignorar por completo
las mismas verdades que los rituales tratan de poner en evidencia Los viajeros
que recorren una carretera descansan por un rato en los refugios colocados a la
vera del camino, pero durante su estadía, muchas veces descuidan y dañan la
misma estructura que les diera abrigo. De igual manera los torpes y los
perversos alteran la faz misma de la moralidad védica y engañan al mundo,
haciéndole creer que la versión tergiversada que propagan es la enseñanza de
los Vedas (el Conocimiento Superior).
Cuando tal manipulación de la virtud
tiene lugar, cuando su rostro es desfigurado en manos de los enemigos (le Dios,
el Hacedor responde al llamado de los buenos y piadosos, y salva al mundo de la
ruina mediante el restablecimiento de la Rectitud y de la Verdad en los campos
de la moralidad y de las diversas actividades humanas o, dicho de otro modo,
reafirma la virtud en el campo ideológico y práctico a la vez.
En cuanto al presente, ¿quién puede
curar la ceguera actual? El hombre tiene que exterminar la bestia de seis
cabezas que causa su perdición, incitándolo con lujuria, ira, codicia,
ignorancia, soberbia y odio. Solamente así, la virtud puede ser reconstruida.
Dharma Vahini - capítulo 1 (Traducción - Comunidad Sai Baba Avatar)
Bhagavan Sri Sathya Sai Baba

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