Miles de años han pasado desde
el advenimiento del Treta Yuga, sin embargo,
ahora cada cual, desde
los niños hasta los mayores recuerdan el nombre de
Rama. La gloria del nombre de Rama
es tal que no ha
disminuido ni un poco con el paso del tiempo. Esto
debe ser reconocido por todos.
Rama es el nombre dado
a una forma, pero el nombre Rama
no está limitado a una forma. El
Atma es Rama, y su verdadero nombre de Atmarama. Por
lo tanto, cuando quiera y dondequiera que
recuerden el nombre Rama, Rama
está allí con ustedes, en ustedes, alrededor de ustedes.
¡Encarnaciones del Amor!
Rama es uno, lo identifiquen con el Atma o con la forma instalada en su
corazón. Cada año viene el festival de Sri Rama Navami. Pero hasta ahora no
hemos comprendido su verdadero significado. Ustedes identifican a Rama con una
forma. Pero Rama no está limitado a ninguna forma particular. Es el nombre que
está latente en su corazón. Muchos cambios y variaciones siguen ocurriendo en
el mundo, pero el nombre de Rama es inmutable, eterno, inmaculado y inmortal.
Rama no era un individuo ordinario. Él era en verdad Dios que encarnó sobre la
tierra para el bienestar de la humanidad. La gente llama a Dios por muchos
nombres como Rama, Krishna, Ishvara y Mahadeva. Todos son los nombres de un
solo Dios. Deben reconocer la gloria de este nombre. El Sabio Vasishtha dijo,
“Ramo Vigrahavan dharma” que significa “Rama es la personificación del Dharma”.
El Dharma mismo encarnó en la forma de Rama. Deben seguir el Dharma. ¿Qué
dharma deben seguir? No sigan el dharma asociado con su mente. Sigan el
principio del Dharma que viene de su corazón.
Sita se volvió la consorte de Rama quien era la personificación del Dharma.
¿Dónde nació Sita? Sita nació del útero de la tierra. Cuando el Rey Janaka
estaba arando un campo en el proceso de la realización de un yajña, él encontró
una caja en él. Cuando abrió la caja, se encontró un bebé pequeño en ella. Considerando
ésta un don de Dios, se llevó a la beba y la crió con gran cuidado y afecto.
Esta beba recibió el nombre de Sita. Puesto que ella era la hija del Rey de
Videha, ella era también llamada Vaidehi. Este nombre tiene gran significación
puesto que se refería al que ha trascendido la ilusión causada por el apego al
cuerpo.
Una vez, Sita estaba jugando a la pelota con sus compañeras en su casa. Había
una gran caja en la casa de Janaka, que contenía un enorme arco. Jugando con la
pelota, la pelota cayó debajo de la caja. Nadie pudo mover esta caja. Sita fue
allí y sacó la caja con su mano izquierda. Viendo este acto de Sita, el Rey
Janaka decidió que el poder de Sita debía ser dado a conocer al mundo. De modo
que organizó un yajña e hizo una declaración, “Al que temple el arco del Señor
Shiva, yo daré mi hija Sita en matrimonio”.
Reyes de muchos países vinieron allí. Todos ellos pensaron que era una gran
fortuna casarse con Sita y volverse yerno del Rey Janaka. Vinieron uno tras
otro y trataron de levantar el arco pero todos fallaron en el intento. Rama y
Lakshmana estaban también presentes en esa asamblea acompañados por el sabio
Vishvamitra. De acuerdo con las órdenes del sabio, Rama se adelantó. Rama
caminó con gran humildad para deleite de todos. Su habla, sus acciones y Su
proceder estaban llenos de dulzura. Él se acercó al arco, lo levantó con Su
mano derecha y lo dobló. Se rompió con un sonido atronador. Todos expresaron su
felicidad con fuertes aplausos. La gente pensaba que sería muy difícil levantar
el arco; pero, ¿qué hay de difícil para Rama? Su mera voluntad (samkalpa) podía
hacer cualquier tarea por estupenda que fuera. Vishvamitra se acercó a Rama y
dijo, “¡Rama! Hoy has demostrado Tu poder divino. Ciertamente no es un poder
humano. Es en verdad divino.”
Todos alababan a Rama y empezaron a ponerle guirnaldas. Entonces el Rey Janaka
trajo a su hija Sita. Cuando ella venía, Rama ni siquiera miró en dirección a
ella. ¿Por qué? Porque Él no quería mirarla sin el mandato de Sus padres.
El Rey Janaka transmitió la buena nueva al rey Dasharatha en Ayodhya. Él pidió
que todos ellos vinieran después de decidir el momento auspicioso para el
matrimonio. Él dijo, “Su hijo ha tenido éxito en la competencia organizada por
mí. Por lo tanto, todos ustedes están invitados a venir preparados para
celebrar el matrimonio de Sita con Rama”.
Denles la bienvenida a todos para el
matrimonio de Rama
Juntos presenciaremos la alegre escena.
Muchos se han reunido ya,
Vestidos con sus más finas galas.
Con collares adornados están las damas
De joyas puras y brillantes.
Rama hoy atará el lazo
A la hermosa Sita, ¡Oh!
¡Qué hermosa pareja forman!
(Canción en telugú)
Las mujeres del reino vinieron para participar en el matrimonio y con
alegría cantaban la canción:
Vengan y veamos el matrimonio de Rama
y Sita.
La visión nos conferirá gran mérito.
Benditos los que presencian esta escena.
¡Oh! Vengan todos, vean con alegría el sagrado matrimonio.
(Canción en telugú)
De esta manera, cuando las mujeres venían de una dirección, los hombres venían
de otra dirección cantando alegres, “Vengan, vayamos a ver el matrimonio”.
Dasharatha, junto con sus reinas y sus hijos Bharata y Shatrughna y sus
ministros llegó a Mithila con gran entusiasmo. Parecía como si toda la ciudad
de Ayodhya hubiera venido a Mithila. El Rey Janaka les extendió una acogida
real con grandes honores.
El nombre de la segunda hija del Rey Janaka era Urmila. El hermano menor de
Janaka tenía dos hijas, llamadas Mandavi y Shrutakirthi. Se decidió darle
Urmila a Lakshmana, Mandavi a Bharata y Shrutakirthi a Shatrughna en
matrimonio. Todo el mundo estaba feliz de que las cuatro parejas pudieran
casarse al mismo tiempo.
Cuando todo el mundo estuvo sentado en sus respectivos lugares, empezó la
ceremonia de matrimonio. Sita, Urmila, Mandavi y Shrutakirti estaban paradas
frente a Rama, Lakshmana, Bharata y Shatrughna, respectivamente. Primero Sita
puso la guirnalda alrededor del cuello de Rama. Después las otras tres novias
les pusieron las guirnaldas a sus respectivos novios. Toda la gente aclamó con
mucha alegría la ocasión.
No es posible describir los lilas y glorias de Rama. Después de la función
matrimonial, todos salieron para Ayodhya. En el camino, oyeron de repente un
ruido ensordecedor. Cuando se voltearon para averiguar de donde venía el
sonido, fueron confrontados por Parashurama en su forma de fiera. Todos ellos
quedaron perturbados pensando, “¿Qué es este gran obstáculo después de la
gloriosa celebración de los matrimonios?” Lo bueno y lo malo siempre se siguen
el uno al otro. Después de experimentar gran alegría en Mithila, se enfrentaban
con una gran dificultad en el camino hacia Ayodhya. Dasharatha y los demás
quedaron atemorizados. Parashurama se adelantó y preguntó, “¿Quién ha roto el
arco?” Rama dijo, “Yo lo hice”.
“Si es así, veamos si puedes romper mi arco,” diciendo lo cual él le dio su
arco a Rama. Rama rompió este arco también con su mano izquierda. Viendo esto
Parashurama ofreció sus salutaciones a Rama y se fue. Experimentando la alegría
de la victoria, todos ellos regresaron a Ayodhya y participaron en las
festividades realizadas allí con gran alegría y entusiasmo. El pueblo celebró
las funciones con gran regocijo para propagar al mundo el poder de Rama y la
devoción de Sita.
Manthara se volvió celosa al ver todas esas festividades. Se pueden encontrar
gente como Manthara en todas partes. Manthara se enojó mucho cuando el Rey
Dasharatha decidió coronar a Rama en lugar de Bharata, el hijo de Kaikeyi; ella
empezó a envenenar la mente de Kaikeyi fabricando muchas falsas historias en
contra de Rama. Oyendo estas malvadas charlas de Manthara, la mente de Kaikeyi
cambió. Aunque reina, ella se dejo influenciar por las palabras de su sirviente
y fue responsable por el exilio de Rama. Después ella se arrepintió, dándose cuenta
de que era una conspiración de Manthara. En realidad, Kaikeyi amaba mucho a
Rama. Fue Kaikeyi quien le enseñó muchas cosas a Rama. Rama también amaba a
Kaikeyi más que a su madre Kaushalya.
Manthara rogó con Kaikeyi, “¡Madre! Yo soy tu sirvienta. Desde tu mismo
nacimiento, te he cuidado y criado. Por favor cúmpleme un deseo. El Rey
Dasharatha ha decidido coronar a Rama, aunque de acuerdo con la promesa que te
fue dada anteriormente, él debería coronar a Bharata. Rama debe ser enviado al
exilio por catorce años”.
Tanto Sita como Rama estaban listos para la coronación vestidos con ropas de
seda amarilla. Todos estaban esperando en la corte real para extenderles sus
cumplidos. Mientras tanto, Rama fue con su madre Kaushalya y dijo, “¡Oh Madre!
Voy a la selva. Por favor dame tu permiso”. Entonces Kaushalya preguntó, “¿Por
qué, mi querido? ¿Por qué quieres ir a la selva ahora que es el momento de Tu
coronación?”. Rama dijo, “¡Madre! Es una orden de mi padre que debo ir al
exilio en la selva por catorce años, tengo que mantener la promesa hecha por Mi
padre”, diciendo esto, Él saludó a Su madre y fue a encontrarse con Sumitra.
Sumitra era la segunda esposa de Dasharatha. Antes de su matrimonio con
Sumitra, Dasharatha buscó el consentimiento de Kaushalya. Kaushalya respondió,
“Nuestro reino necesita un heredero, ¿no es así? Por lo tanto, puedes casarte
con una mujer que escojas. También participaré en el matrimonio.” Dasharatha
fue muy feliz y agradablemente sorprendido. ¡Mujeres así también hay en el
mundo que andan de acuerdo con los deseos de sus esposos!
Sumitra era una mujer de grandes virtudes. Fiel a su nombre “Su-mitra” (que
significa “buena amiga”, ella era amiga de todos. Ella fue con Kaushalya y le
dijo palabras de gran aliento. “¡Amada Hermana mayor! ¿Por qué has de
preocuparte? ¿Qué es lo que piensas de Rama? Él es el Señor Narayana Mismo.
¿Cómo le puede importar a Él estar en Ayodhya o en una selva? Dondequiera que
esté, él estará siempre con nosotros. Para Rama, Ayodhya y Aranya (la selva)
son una y la misma cosa.
Kaushalya, se sintió algo reconfortada al oír las palabras de Sumitra. Su mente
se apaciguó. Sumitra añadió,”Querida hermana mayor, dos hijos nacieron de mí,
mientras tú y Kaikeyi dieron a luz a sólo uno cada una. ¿Sabes por qué? La
razón es que mis dos hijos tendrán la oportunidad de servir a sus hermanos
mayores, Lakshmana servirá a Rama, y Shatrughna a Bharata. Por lo tanto, pon
atención a mi decisión. Lakshmana irá a la selva con Rama y protegerá a Rama
como los párpados protegen a los ojos. Por lo tanto, no temas nada.
Antes de proseguir a la selva, Lakshmana fue a encontrarse con su esposa
Urmila. Hasta entonces, ella no se había enterado de que Rama, Lakshmana y Sita
iban a ir a la selva. Sentada en su habitación, ella estaba absorta en pintar
la escena de la coronación de Rama y Sita. En ese momento Lakshmana entró y
llamó “Urmila” para llamar su atención. “Sí, Swami”, respondió ella,
levantándose de repente de su asiento. Al levantarse, por error la pintura se
derramó sobre el cuadro pintado. Preocupada por este suceso, ella exclamó,
“¡Oh! Un cuadro hermosamente pintado se ha dañado.” Entonces Lakshmana dijo,
“¡Urmila! He aquí tú te estás preocupando por el cuadro dañado. He aquí que
Kaikeyi ha estropeado la coronación de Sri Rama que traería inmenso bien a los
demás”. Lakshmana entonces le informó de que él también iba a la selva con
Rama. Asustada antes la noticia de que Rama iba a la selva, ella le preguntó a
Lakshmana, “¿Qué quieres decir con que Rama va a la selva? Dentro de unos momentos
él va ser coronado. ¿No es así?” Entonces Lakshmana la enteró de todo lo que
había sucedido. Como era una mujer provista de un gran espíritu de sacrificio,
ella no quedó perturbada por el pensamiento de separación de su esposo.
Rebosaba de alegría ante el pensamiento de que su esposo iba a tener la
oportunidad de servir a Rama y Sita y le dijo a Lakshmana, “Santifica tu tiempo
sirviendo a Rama y Sita. Muy pocos tiene una oportunidad tal. Ve contento.”
Diciendo esto, ella despidió a Lakshmana.
Advirtiendo a su hija acerca de los peligros de la selva, Janaka le preguntó a
Sita, “¡Sita! Vas a la selva con Rama. Hay muchos animales feroces andando por
la selva y también se oyen sonidos atemorizantes. ¿Puedes soportar todo esto
sin asustarte?” Sita respondió, “¿Dónde hay lugar para temer a los animales
cuando Rama, un león en forma humana está allí conmigo? Rama es el Señor
Narayana Mismo. Por lo tanto, no tengo nada por lo que temer. De esta manera,
Sita, Rama y Lakshmana calmaron los temores de cada uno y prosiguieron a la
selva. En la selva, Lakshmana protegía a Rama y Sita con gran cuidado y les
servía.
Después de matar a Ravana, cuando Rama regresaba a Ayodhya junto con Sita, la
gente de Ayodhya les dio una entusiasta bienvenida celebrando su regreso con
grandes festividades. “Rama ha venido. La Madre Sita ha venido. Ayodhya está
brillando con la refulgencia de su gloria. Es un gran día para Ayodhya.” Hubo
muchas celebraciones a su regreso a Ayodhya y el pueblo se regocijaba de ver a
Rama y a Sita a quienes reverenciaban como el Señor Narayana y la Diosa
Lakshmi.
Sita le aconsejó a Rama, “Transforma este reino en un reino de alegría donde
cada cual puede llevar su vida con felicidad. Hasta hoy en cada aldea, cada
casa y cada choza de Bharat hay gente adorando a Rama. Es una práctica común
del pueblo de Bharat el nombrar a sus hijos como Rama y Sita. No hay cambio en
el nombre de Rama y de Sita aun después del paso de miles de años. La gloria de
estos nombres es eterna e inmutable. Ha habido guerras en muchos países, pero
no en Bharat. La gente puede pelear entre sí debido a sus diferencias
personales, pero no se ha librado ninguna guerra en este país. No sólo esto,
nunca habrá guerra alguna en Bharat. Es el reino de Rama, Rama Rajya. Es la
tierra de la paz. Es la tierra del amor.
Esta tierra de Bharat le ha dado nacimiento muchas nobles mujeres como
Savitri quien trajo a su esposo muerto de vuelta a la vida; Chandramati quien
extinguió el incendio desatado con el poder de la verdad; Sita quien probó su
castidad saliendo ilesa del fuego ardiente y Damayanti quien redujo a un
malvado cazador a cenizas con el poder de su castidad. Esta tierra de piedad y
nobleza alcanzó la plenitud y la prosperidad y se volvió maestra de todas las
naciones del mundo debido a tales mujeres de castidad. (Poema en telugú)
Grandes mujeres como esas nacieron en la tierra de Bharat. Por lo tanto,
cada día en Bharat es un festival y una ocasión de celebración. Saben que
cuando la esposa de un hombre muere él inmediatamente hacer esfuerzos por
volver a casarse. Pero las mujeres de Bharat no son así. Bharat es llamada
apropiadamente la maestra del mundo. En esta sagrada tierra, el Señor Narayana
encarnó y redimió la vida de la gente mostrándoles Su divino juego y su divina
gloria.
Cada individuo es la imagen del Atma. La misma verdad fue propagada por
Krishna: “El eterno Atma en todos los seres es una parte de Mi Ser”
(Mamaivamsho Jivaloke Jivabhuta Sanatana). Todos ustedes son encarnaciones del
Atma. Pueden tener diferentes nombres, pero el Atmarama en todos ustedes es el
mismo. Por lo tanto, no piensen que Rama está en algún otro lugar. Su corazón
mismo es el templo de Rama. Por lo tanto, contemplen constantemente en Rama que
está inmanente en su corazón. Rama está allí con ustedes, en ustedes, alrededor
de ustedes, no solamente en su estado de vigilia, sino también en el estado de
ensueño y de sueño profundo. Él está eternamente con ustedes. Rama no está
limitado a cualquier forma particular. Él asume innumerables formas. Aunque las formas son muchas la Divinidad
en ellas es una. Por lo tanto, quienquiera que vean, ofrézcanle sus
salutaciones, considerándolo como la forma de Rama. Ahora bien, Swami está
siendo exaltado como Sai Rama, y Sai Krishna puesto que Él incorpora los mismos
principios de rectitud (dharma), amor (prema), y paz (shanti) que el Señor Rama
y el Señor Krishna personificaban.
Rama está inmanente en cada uno; Ishvara está presente en todos; Rama está
dentro de ustedes. De hecho, ustedes mismos son Rama. Establezcan esta verdad
firmemente en su corazón y pasen su tiempo provechosamente. Entonces sus vidas
estarán llenas de eterna bienaventuranza. Reciten constantemente el nombre de
Rama.
Eones han pasado, sin embargo el nombre de Rama no ha sido olvidado. Rama no
está separado de ustedes. Ustedes no están separados de Rama. Pueden llamar a
una persona por su nombre pero es Rama que está presente en él. Pueden llamarlo
Sai Rama, Sita Rama o Ayodhya Rama o cualquier otro nombre, pero recuerden a
Rama por siempre.
DISCURSO DIVINO de
BHAGAVAN SRI SATHYA SAI BABA
en el Salón Sai Kulwant el día 27 de marzo de 2007
con ocasión del RAMA NAVAMI
Traducción: Arlette Meyer
Revisión Final: Verónica y Carlos Fazzari
Organización Sri Sathya Sai Baba de Argentina